CHINA, EL GIGANTE ASIÁTICO.-
TERCERA PARTE.- XIAN, HANGZHOU y SUZHOU. Días 6, 7 y 8.
Nos despertamos descansados, pues ayer para coger el tren de alta velocidad nos tuvimos que levantar a las 5 de la mañana viendo salir el sol por mi ventana de la habitación del 9º piso. Ya os conté que fue un día loco, intenso, y tras 6 horas de viaje en el vagón 13 ( sin letra E), 9 paradas y las primeras visitas de la ciudad de Xian, hoy nos regalábamos un desayuno madrugador pero tranquilo.
Para bajar a desayunar, ya nos acostumbramos a que en los ascensores de los hoteles no hay número cero. La recepción se encuentra en la R o en el número 1, primera planta, pues antes de los mongoles, que fueron quienes trajeron los números árabes a estas tierras, el cero no existía. Otra curiosidad interesante y práctica para nosotros los visitantes es que los números en China se pueden contar y mostrar con gestos de la mano, y se pueden contar hasta el 99. Ojo¡¡, El número tres tiene distinta posición en hombres que en mujeres.
Con los agricultores que vendían cerezas me fue práctico este sistema para entenderme y pagar el precio que pedían. No les gustaban ” los cara blanca”, que así es como nos llaman despectivamente, y la vendedora no me dedicó palabras, se refugió en el mínimo esfuerzo y energía para la venta: los gestos. Creo que ellos desconfíaron y nos sintieron como una invasión de su espacio y costumbres. He de deciros que fue algo muy puntual; en general las gentes tienen muy buen comportamiento y simpatía hacia nosotros.

Día 6. Martes 2 de junio de 2026. Museo de terracota y Yacimiento de los Guerreros de Xian.
IMPARABLE. Nos íbamos dando cuenta que China es una maquinaria imparable debido al carácter de su pueblo. Hoy nos sumergiríamos en su tradición pues Xi’an nos mostraba todo su potencial primero en su Museo de Terracota, y más tarde en su mastodóntico e impresionante Yacimiento.
Al pueblo chino se le atribuyen inventos como la imprenta, la brújula, la pólvora,…Su segunda escritura se hacía en tablillas de bambú, y la primera escritura registrada, en caparazón de tortuga. Las tortugas para ellos son animales muy significativos, al igual que los dragones, los leones y las grullas. Estas figuras tradicionales simbolizan valores como la longevidad, la buena suerte, la estabilidad, la fuerza, la protección, el poder o la paz.
Como lengua, el Chino mandarín es el idioma hablado, pero hay que diferenciar en escritura el chino tradicional y el “moderno” chino simplificado, puesto en práctica para personas analfabetas, como la suegra de 70 años de nuestro guía , donde los ideogramas ayudan a la comprensión. Por ejemplo, el ideograma para “país” , es el rey con jade colgado del cinturón. El Chino simplificado es también la escritura oficial de China continental, con menos trazos por carácter, lo que facilita la lectura, la escritura, y su dimensión universal. Os copio un ejemplo de un traductor:
普通话和简体中文是同一种语言。Pǔtōnghuà hé jiǎntǐ zhōngwén shì tóngyī zhǒng yǔyán.De acuerdo con los catálogos lingúísticos, en China se hablan 300 lenguas vivas aproximadamente, lo que nos fotografía la situación del gigantesco mapa idiomático, y la necesidad de una lengua simplificada. En HSK internacional, el exámen de certificación de nivel de idioma chino mandarín para hablantes no nativos, éstos son los términos en los que nos examinan. Es una lástima que en estos años de no-práctica se me hayan olvidado las nociones que alcancé en los dos niveles aprobados. Confío que algún día pueda retomar el estudio de esta lengua que tanto me apasiona.
Volvamos a las VISITAS que os quiero contar. El Museo de Terracota me encantó. Es el primer contacto que tienes con guerreros de verdad, con sus orígenes, con el auténtico CAOLÍN. En el exterior de la entrada tienen guerreros a tamaño natural para que los turistas nos hagamos las fotos, y armazones para que podamos meternos dentro y sentirnos como uno de ellos. Nuestras cabezas se quedan bastante desproporcionadas como véis, jajjaa Y cuando entras, entras al paraíso de las manufacturas,…fue mi primer wau en Xi’an¡¡¡



Al entrar, te llevan a ver cómo trabajan los especialistas del sector. La puesta en escena te hace ver en primer lugar cómo trabaja una señora amasando el caolín, la arcilla autóctona elegida por su consistencia con la que se hicieron los guerreros, y con la que se siguen reparando las figuras dañadas del yacimiento. El caolín se amasa y una vez enrollado en churros (como cuando hacíamos plastilina de pequeños) se mete profundamente en los moldes, tanto en el molde delantero como en el trasero y ambos se unen, haciendo una sola pieza que tiene que consolidarse durante un tiempo de espera. En segundo lugar ves a un artista in situ reproduciendo y modelando en directo un busto de caolín de un señor occidental, una fotografía que le han pasado como encargo. Imagino que cualquiera de los visitantes podemos pedir ese servicio de escultor y conseguir tu busto particular. Un encargo que imagino costará tu buen dinero.
Lo que sí sé con seguridad es que en el museo puedes comprar un guerrero de terracota tamaño natural para que te lo envíen a España. Unos compañeros me enseñaron la foto del salón de un amigo suyo donde lucía uno de estos guerreros, y el efecto era majestuoso bajo una luz de neón. Eso sí, lleva su rítmo el envío, y es posible que tarde un par de meses en llegar la pieza a tu hogar.




Ésta es la silueta del mapa de la región de Xi’an, por lo que el guerrero más identificativo y el más popular es el arquero arrodillado, el que lleva el moño orientado al lado izquierdo. Nosotros optamos por éste para traerle a casa como souvenir, el más representativo de todo nuestro viaje.
Caolín auténtico. En la mesa de trabajo se dejaron un trocito suelto de caolín, imagino que el que enseñaron al grupo, y yo le hice una bolita y me lo traje de recuerdo. Veías el enorme montón de caolín que tienen al lado de la mesa de trabajo y su pala, pero que resultaba inaccesible para el visitante. Cuando llegué a la habitación del hotel por la noche, guardé con cuidado el guerrero y su certificado de autenticidad, y claro, también mi bolita. Pero en el escritorio había…otra bolita¡¡ Jajaja, ya dice el refrán que dos que se acuestan en el mismo colchón, se vuelven de la misma condición. ¡¡Me parto con la coincidencia!!



Os he buscado fotografías donde podáis sentir y ver lo mismo que veían mis ojos. El museo, que es un negocio del estado, tenía tres zonas diferenciadas, con artesanías en caolín, en metal bronce, en piedra semipreciosa como el jade, y en madera lacada. Alucinantes. Piezas reproducidas con maestría, que me las habría traído sin pensármelo dos veces. Pero bastante caras y pesadas, no aptas para nuestros bolsillos ni para nuestra maleta, que ya iba bastante reventona. Pero todos compramos algo, era irresistible tanta belleza. Los compañeros más fuertes del grupo llegaron a transportar maletas muuuuuy pesadas. Ya os dije en su momento que este viaje a China con nuestras condiciones acordadas no era para cualquier viajero, tenía varios retos y destrezas, y ésta era una de ellas.

Xian tiene actualmente 12-13 millones de habitantes, y creció de 3 millones a los actuales 12-13 en pocos años. Es un despliegue brutal del Campo a la Ciudad. Nos advierte este segundo guía ( y ya nos advirtió el primero) del tema de los chinos cantoneses, los sureños. Nos íbamos a dar de bruces con ellos cuando llegáramos al yacimiento, que es uno de los destinos más turísticos y populares para ellos. Son maleducados, sucios y empujan sin ningún miramiento. Y voy a ser un poco escatológica, si me lo permitís, pero es una realidad que tenéis que saber: expulsan gases por todos sus orificios sin ningún pudor ni disimulo, abiertamente. Y se quedan tan panchos. Él nos dijo que teníamos que ser contundentes para hacernos valer: si te empujan, empuja en respuesta. Ojo por ojo. Si no empujas a los cantoneses, no haces la foto.
Específicamente pude comprobar estas advertencias de los guías en el aeropuerto en Beijing, en las horas en tránsito que estuvimos de espera hasta la madrugada, cuando ya salimos de vuelta para España. No todos serían cantoneses, entiendo yo. Muchos chinos duermen en los asientos del aeropuerto, que son muchísimos asientos afortunadamente, a escape libre. Pero daba igual mujeres arregladísimas y hombres de aspecto pulcro, había toda una orquesta de sonidos en estas zonas-dormitorio improvisadas. Nosotros no estamos acostumbrados a esta actitud, entendemos que hay que tener un cierto decoro y recato. Pero el primer día de llegada a China ya nos lo advirtió nuestro primer guía, quedándonos un poquito descolocados con el comentario. La advertencia llegó sin paños calientes, muy directa. Pero es que… ¡¡¡ llevaba razón que ocurre!!! Son distintas culturas, y somos nosotros los visitantes, por tanto, los que tenemos que aceptar y adaptarnos.

El autobús-casa, con protectores de encaje en los asientos, hacía entrada en un recinto descomunal, donde había que cubrir caminando distancias enormes desde el parking, por toda la avenida de acceso hasta llegar a la zona de entrada y tornos.

Había muchísimos turistas chinos, éramos todo un enjambre de personas acudiendo a la miel. Última advertencia: “Si os empujan, empujad. Es la manera de conseguir las fotos. Quedaremos media hora después justo en el otro extremo que veis aquí, a la salida de este yacimiento principal.” El grupo se dispersó en la marabunta, cada uno con sus pequeños microgrupos, admirando la maravilla y haciéndonos las fotos oportunas que luego se convertirían en joyas de nuestros álbumes mentales.

WAUUUUUUUU¡¡¡¡ Es la expresión que más se oye cuando entras en el Yacimiento. Y es que te sale del alma,…una foto no dice lo que se siente al entrar ahí. Son dimensiones titánicas, sus magnitudes son otras a las nuestras, a nuestros conceptos. Son 8.000 hombres, y el Rey, todos con pelo largo recogido en coletas, trenzas o moños. Si cortaban el pelo, era mala suerte, por lo que ningún guerrero lo hacía. En grandes pantallas de salas anexas explican el lenguaje de los peinados, y las categorías y atribuciones que tenían según la orientación de los peinados. ¡Me parece todo tan sofisticado y útil!. A golpe de vista podías saber el mando y categoría de un guerrero, su función si por ejemplo era arquero, y el detalle específico, por ejemplo si llevaba el moño en la izquierda de la cabeza, era un arquero arrodillado. Y son 8.000 hombres de momento, porque saben que hay enterrados muchos más, a la espera que avancen las tecnologías para que al sacarlos y exponerlos a la luz no pierdan los colores originales.
La historia es sobrecogedora. Los guerreros protegen la tumba del primer emperador de China, Qin Shi Huang, que me vais a permitir, fue un desalmado desde mi punto de vista occidental de hoy en día. Quiso proteger su tumba férreamente, para aparecer con toda su grandeza en el más allá con ellos, y sacrificó a todos aquellos que supieron de la ubicación de esta tumba, a todos aquellos que supieron de su propósito. TODO UN SECRETO. Es decir, que todos estos guerreros de caras diferentes eran personas, guerreros auténticos de carne y hueso que servían al emperador, que posaron para sus escultores y que luego fueron sacrificados, TODOS, para que NADIE supiera de su paradero y no se pudiera profanar ni robar su tumba de descanso y tránsito. TODOS es TODOS. Los alfareros, los escultores, los constructores, los artesanos, los guerreros, sus caballos,…decidme qué adjetivo utilizaríais como única palabra para definirle. A mí desalmado se me queda corta. Se dice que hay enterradas trescientas toneladas de Joyas…Sí, sí, has entendido bien, no de simples lingotes de oro, sino de joyas manufacturadas. Te quedas sobrecogido e impactado por la actitud tan descabellada del Emperador. Pobres gentes, un pueblo sometido cuyas almas fueron masacradas a granel sin escrúpulo, por un “bien mayor”: el Divino Emperador.
La Gran Historia está llena de personajes de este calibre, lo sé, pero verlo en directo te enmarca en el exceso de estas cifras. El yacimiento enterrado se descubrió por casualidad por campesinos en 1974, y guardaron celosamente el secreto hasta años posteriores, siendo Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1987.



Los peinados eran sumamente complejos, personalizados, y servían como un indicador estricto del rango militar, el estatus social y la división del servicio dentro del ejército de la Dinastía Qin. El pelo no se cortaba por respeto a los ancestros, y llevaban sus elaborados peinados recogidos en trenzas con cintas, horquillas y bandas. La vestimenta de los guerreros tampoco se quedaba atrás, toda una lectura e indicativos, similar a los uniformes militares actuales, donde estrellas, galones y otras simbologías indican rango y estatus, además del tipo de rama militar.
Para el Emperador existían dos casas: donde vivía en vida y donde descansaba muerto. Su tumba real se supone que está excavada a 165 metros de profundidad, y todavía se supone que no se ha encontrado. Existe un complejo de tumbas alrededor, para confundir y guardar celosamente la suya. Mandó llamar a 30.000 artesanos famosos de distintas partes de China y construyó una fábrica enorme. No les permitió salir. El número de soldados que acudieron a esta fábrica como modelos se estima que eran 10.000, durante tres años. Fueron 10.000 figuras de terracota copiando las expresiones, las armaduras, los peinados,…nadie sabía dónde estaba la tumba y las figuras. Fueron decapitados y mandó también destruir la fábrica. Con 44/45 años empezó a viajar, no podía caminar e iba en silla de ruedas. Y con 50 años murió. Dejó dos hijos varones y 19 hijas. La sociedad china es todavía muy machista y con la política de hijo único, 1980, muchas niñas fueron abandonadas en campos de maíz u orfanatos. No se sabe cuánta población de mujeres no-censadas existe. Afortunadamente esta cruel ley se levantó, pues ha tenido sus consecuencias. Además de apenas tener familia directa, ( los tres guías que tuvimos eran hijos únicos), ahora a los chicos les cuesta encontrar chicas para casarse. Algunas se mueven por dinero, y os pongo un ejemplo: una chica se casa y se separa a los 6 meses. Por ley, se divide la propiedad a la mitad, el 50% para cada uno. Si las chicas se casan 3 o 4 veces, se hacen ricas. Los padres del chico son los que aportan 700.000 yuanes y la casa para los novios. Así que, solteras de oro europeas,…aquí hay un filón para las que os gusten los hombres orientales,jajaja. En el S VIII, con la Dinastía Tang, cuanto más gorditas las mujeres, más bonitas les parecían. Nadie quería a las delgadas. Insisto que es un país machista también hoy en día. Ahora se ha invertido el gusto, y son las pequeñas, menudas, delgadas y blancas de piel las que triunfan. Éso nos contaron.

Del yacimiento principal pasamos a otros yacimientos menores, pero ya no era tan fácil impactarnos. Cuando salimos del recinto había un sol implacable y bajamos una avenida comercializada, con todo tipo de reclamos para turistas, turistas orientales en su inmensa mayoría, siendo nosotros una de las pocas excepciones. Recuerdo el susto que se llevó un niño en la cola, sujeto feliz a las faldas de su mamá. En su juego y desparpajo, se giró hacia atrás y cuando nos miramos a la cara, sentí el desconcierto y luego el moderado pánico al verme: no le cuadraban mis rasgos, jajaja¡¡ Tendría como unos dos añitos, y estoy por apostarme que nunca había visto a un “cara blanca” en su corta edad. El instinto nos mantiene vivos, y el pequeño, ráudo y veloz, buscó el mejor refugio, el cuerpo de su madre como parapeto entre él y yo. Benditos niños, por su espontaneidad y su pureza.
Os he dicho que el sol era implacable y hacía calor, pero nos dijeron que era el primer calor del año, pues sólo una semana antes estaban en 12 grados y estuvo lloviendo. Por tanto, creo que fuimos unos afortunados teniendo buen tiempo para rular con nuestras maletas por suelo seco y caluroso. El mismo itinerario lloviendo y con frío no hubiera sido lo mismo.


Había hambre, y nos vino bien que el restaurante en esta ocasión estuviera bien cerquita del yacimiento, estaba literalmente dentro del recinto, que tenía un montaje de restaurantes, tiendas y atracciones como si de Portaventura se tratase. Nos acosaban un poquitín los vendedores, pero viniendo otros años de la vivencia de Egipto y La India, apenas era nada.
En el restaurante nos sirvieron prácticamente el mismo formato y menú de comida que en restaurantes anteriores y empezábamos a estar cansados. Los clientes locales estaban tomando sopas en cuencos individuales súpergigantes, llamativamente grandes para esos cuerpos pequeños. Cuencos de una cerámica muy bonita y tradicional, blancos y azules. Dejábamos el restaurante cruzándonos con otro grupo occidental, y al salir del recinto, casi me pierdo los pequeños tenderetes donde hay distintos sellos de colores y figuras, que estampas en tu cuaderno de viaje. Unas servilletas de papel fueron nuestro único recurso, pero me traje unos cuantos sellos que figuran rescatados en mi cuaderno de bitácora.
Templo Da Cien y su gran Pagoda de la Oca Silvestre. Este templo le visité sin apenas nociones. En el trayecto en bus el guía no nos explicó lo que íbamos a visitar, y las pequeñas instrucciones que dió a la entrada me las perdí por la urgencia de buscar un baño. Así que le visité a ciegas. En mi búsqueda posterior he sabido que se llama el Templo de la Gran Gracia Maternal y es un templo budista, donde el primer abad, el monje Xuanzang trajo las primeras esculturas de la India. En la pagoda se guardan textos y reliquias sagradas y fue un importante Centro de traducción. Vimos a personas rezando fervientemente y quemando inciensos como ofrendas. Algo captamos de que había una sala dedicada a Confucio, y me pareció importante conseguir un souvenir para traer a casa, pues aunque no seamos budistas, mencionamos a menudo máximas sabias de sus enseñanzas. La única tienda del recinto tenía bastantes empleados, pero ninguno hablaba inglés y fue bastante desesperante no poderme hacer entender. Gracias a la foto que os muestro y alguna palabra suelta que conseguimos intercambiar, conseguí por fin traerme un recuerdo. Por tanto os aconsejo otro recurso en China: mostrar las fotos. Esa misma noche, una foto nos iba a ayudar en una nueva aventura nocturna, que os contaré unos párrafos más abajo.




Volvíamos para el Hotel, necesitábamos un descanso y una milagrosa ducha. La cena no la tomábamos en el hotel; sería en un restaurante distinto, a 12 km de recorrido, con brócoli, flor de loto, coliflor, calamares, sopa rica… Esta noche de cena en Xian nos pusieronn el único postre elaborado del circuito: un dulce de arroz con miel. No tienen postres en los restaurantes, no está ne su cultura, y creo que fue una cortesía hacia los occidentales, es decir, nosotros, jajaja.
Una vez que acabara la cena buscaríamos un plan nuevo para coronar el día: no estábamos dispuestos a perder la ocasión de bucear por la ciudad, y como el guía no nos informaba de cuanto se podía hacer en su ciudad, hicimos nuestras propias pesquisas de grupo. Con nuestros libros de viaje y amigos en común que habían vuelto de China trazamos un improvisado plan de ruta. Nos enviaron al móvil una foto de un espectáculo diario de color y sonido en una plaza muy famosa, y se iba a proyectar el espectáculo de esta Fuente Musical media hora más tarde de la finalización de nuestra cena, en el último pase de las 21h. Ibamos a aventurarnos, como ya hicimos en la India el año pasado, para conocer el lado nocturno y patear las calles más marchosas. No teníamos ni idea de cómo movernos, nos faltaba orientación, pero pasaríamos a la acción. Éramos seis amigos, y queríamos ir juntos. El año pasado en India fue fácil, pero aquí se nos resistían los transportes de la calle. Algo pasaba que no entendíamos, nos cogían a 4 personas, incluso a 5, pero no a los 6. Cómicamente nos vimos envueltos en el abandono de uno de nosotros, le dejábamos en tierra, y cuando nos dimos cuenta de la maniobra, nos bajamos todos del transporte. “Somos Fuenteovejuna” quisimos darles a entender, somos media docena que vamos juntos en un mismo pack. Pero ni taxis ni tuc-tucs grandes nos quisieron coger.
Desalentados, perdimos la oportunidad de llegar a tiempo para ver el espectáculo gratuíto de la gran cortina de agua láser, y no éramos capaces de hacernos entender con traductores que no funcionaban bien. Las conexiones en China están capadas, y funcionan tirando a mal, o sencillamente no funcionan, no hay acceso. No nos entendíamos ni ellos ni nosotros,…vaya telaaaa…


Y entonces se obró el milagro para los seis: apareció un alma joven, caritativa, rica, con nociones de inglés, que se compadeció de nosotros por la simpatía, y gratuítamente se cruzó media ciudad en su cochazo para llevarnos a la calle que nunca duerme, llamada Datang Everbright City, pues ése era el plan B. Fuimos como reyes en asientos de cuero y super navegador,…maravilla, la noche nos sonreía. Ella nos desveló el motivo de que no nos cogieran a los seis en un mismo transporte: estaba prohibido por ley. Ahhhhh, acabáramos¡¡¡. Así desvelamos el misterio. Le agradecí quizá 10 veces su ayuda, su hospitalidad y su amabilidad, le ofrecimos pagarle la carrera, pero se negó en rotundo. Lo hizo de corazón, y éste es nuestro pequeño homenaje. Mi compañero captó el momento, y aquí os muestro la joya de fotografía. Ver para creer, los milagros existen, y estoy convencida de que estamos bendecidos. Estos viajes nos nutren a nosotros y a las personas que nos leen, incluidos aquellos enfermos postrados que me remiten que les hago viajar y disfrutar como si fueran parte del equipo. Y eso para mí es un regalazo, me emociona de verdad.



Y hablando de homenajes, quiero aprovechar para agradecer a mis uberines, a mis amigos de la foto, lo que me han hecho disfrutar en estos dos años. Divertidos, viajeros avezados, que no se arrugan ante los retos, un poquito kamikazes como nosotros dos,…jajaja. Son la bomba, y cualquier situación la transforman en cómica y le quitan hierro, y mira que hemos tenido algunas complicadas… pero juntos siempre buscamos recursos y triunfamos, y además encontramos gente buena a nuestro paso. Dicen que lo igual atrae a lo igual,…Gracias por haberos cruzado en mi camino. Y como diría aquel: amigos, que nos quiten ” lo bailáo”, jajaja


Cerca de la Pagoda del Ganso Gigante, la calle que nunca duerme, el corredor peatonal Datang Everbright City, nos recibía con los brazos abiertos. Nos despedimos de la conductora con alegría dándole de nuevo las gracias, y pisamos las primeras baldosas de esta espectacular megacalle, de dos kilómetros de diversión. Es un distrito cultural y comercial donde nos teníamos que garantizar la vuelta al hotel, ésa era nuestra prioridad ahora que la noche era joven, pues a la mañana siguiente salíamos temprano hacia Hangzhou en vuelo, y teníamos una responsabilidad con el grupo de estar a tiempo con las maletas preparadas bien temprano.
TOURIST INFORMATION POINT. Nuestra salvación, pensamos. Al comienzo de la calle resplandecía para nosotros una pequeña oficina con este servicio, justo lo que necesitábamos. Y para allá que me fui optimista a hablar con la joven señorita que atendía el puesto. ” Mi gozo en un pozo” fue lo que pensé cuando me dijo que NO hablaba inglés. No entendió mi pregunta, ohhh vuelta a empezar¡¡¡ Traductores digitales que nos daban traducciones surrealistas, gestos,… impotencia general. Bueno, pues ya improvisaríamos y negociaríamos un precio de vuelta en algún transporte.
Decidimos descubrir cómo se divertían allí, y ya a escasos metros se nos planteaba lo primero que nos apeteció hacer: vimos un photocall de la firma Oppo, como mi teléfono, y nos pusimos en cola como lo hacían las gentes locales vestidas de gala al estilo tradicional. La responsable hablaba inglés,…por fin¡¡¡¡¡¡¡, y gracias a ella conseguimos saber que habría tuc-tucs toda la noche, y que éste rincón en concreto donde nos encontrábamos era el sitio de referencia de donde todos salían. Nos alivió mucho saberlo. Contentos y preparados, llegó el turno de hacernos fotos subidos al photocall, mezclándonos con una abuela, una madre y una hija que iban vestidas para la ocasión. Se prestaron a posar, y con nuestros teléfonos tomamos fotos de recuerdo como la que os muestro.
El siguiente caso de risa fue inmediatamente después con el señor chino simpatiquísimo que posa con nosotros. Los Xībānyárén, españoles, le caemos bien. Se contagió de nuestra risa y establecimos el equivalente a un partido de ping-pong: él reía, nosotros más; él reía más todavía, y nosotros más y más,…Y acabamos haciéndonos varias fotos juntos, primero con él solo y luego con toda su familia. Ellos y nosotros nos llevamos fotos-amigas a nuestros respectivos destinos. Surrealista, ya os digo.
Y cuando nos estábamos recuperando del dolor de tripas, tomando aliento, llegó la guinda del pastel. Recuerdo que oímos a nuestras espaldas algo como….
Hola¡ Feliz Navidad¡¡ Nos dímos la vuelta como un resorte, esa voz española nos resultaba familiar. Y al verles, comenzamos a reir…¡¡¡NO ME LO CREO!!! fue la expresión que me salió espontánea. La sorpresa fue que parte del grupo, de nuestro grupo hermanado, estaba allí vivito y coleando, en el mismo plan que nosotros, diversión e inmersión, optimizando y exprimiendo el tiempo en Xian. Nuestros compañeros de viaje y la señora del rescate que os conté también estaba allí, jajaja, este grupo era increíble…Habían cogido varios tuc-tucs, de 4 en 4, y se habían venido directos a la fiesta. No sólo nosotros seis éramos los vividores…Tras los saludos, cada grupo siguió su rumbo para tomar unas copas, curiosear, pasear la calle, o comprar. Nos orientaron del precio que habían pagado por los tuc-tucs para que negociáramos bien la vuelta, y nos despedimos hasta el día siguiente.
Tras unas copas, negociamos con tiras y aflojas con los conductores, firmes en nuestro precio final, y un padre y un hijo no desaprovecharon la oportunidad de sacarse un dinero con nuestra carrera en dos tuc-tucs hacia el hotel. Uno de los tuc-tucs está iluminado con lucecitas, y habiendo pasado por toda la preciosa avenida principal, adornada y bien iluminada, llegamos enseguida al hotel. Fue un precio razonable y tomamos una foto con ellos cuando nos entregaron en la puerta del hotel. Había sido una noche estupenda, pero ya estábamos bastante cansados. Era hora de ultimar las maletas y dormir un poco. Recé esa noche para que tambien todos los compañeros que dejamos de fiesta y los que fueron a pasear por encima de la muralla llegaran con bien al hotel. Eran las 12 de la noche cuando hacíamos la última pesada en la habitación: nos permitían 20 kilos para la maleta grande y 5 kg para la bolsa de mano. Ufff, justo¡¡¡¡¡

Día 7. Miércoles 3 de junio de 2026. Vuelo interno de Xian a Hangzhou. Barcaza por el Lago del Oeste.
El desayuno este miércoles de 3 de junio fue a las 6:10 a.m. , con un montón de risas recordando las anécdotas de la noche.
Salimos del Hotel hacia el aeropuerto TODOS con nuestras maletas a las 7:00h. Nos esperaba el vuelo doméstico de Xian a Hangzhou. Ya en el autobús de camino, el guía comentó con micrófono en mano que qué tal lo habíamos pasado en la noche, que ya se enteró que salimos por ahí. Vaya un caradura, pensamos más de uno; se volvió hermético cuando rechazamos su propuesta particular de una excursión de 22€ por persona para llevarnos en autobús para explicarnos la ciudad. No nos divertimos gracias a él precisamente…pero en fín, todo tiene su parte buena. Caminamos libres y fuimos capaces de autogestionarnos con soltura en un entorno desconocido, sin su ayuda. Y eso siempre suma a tu vida.
Llegamos pronto al aeropuerto, porque éramos muchos en el grupo (37) y habría muchos controles que pasar que paralizarían nuestro fluir. “En la facturación hay control de sabuesos”, pensé al llegar. Nos hicieron abrir varias maletas en el grupo: por un bastón de un compañero, por un catalejo nuestro de metal rojo pulido y dorado que les encantó(sus colores favoritos), y casi le perdemos,…casos así, de sospecha o no reconocimiento de objetos.
Pero en el último momento, cuando ya estábamos casi listos, un problema serio surgió: el nombre completo de mi marido estaba perfecto, tanto nombre como apellidos, pero iba a sociado a un número de pasaporte que NO ERA el suyo. Bailaba más de una letra y algunos números, por lo que dedujimos que era un problema evidente de la agencia local de China y su gestión. Aquí es donde entraron en escena los dos guías, nuestro guía acompañante desde España, y el guía local de Xian. Nos reafirmamos entonces de la importancia de viajar con cobertura de agencias fuertes en estos viajes con mayúscula. Si tal problema lo tuviéramos que haber resuelto al viajar solos por libre, todavía estaríamos allí haciéndonos entender y con nuestra economía bastante diezmada. Estábamos, siendo realistas, en la otra parte del mundo.
Si-no, si-no,…nuestros corazones palpitaban rápido frente al mostrador. Lo bueno era que la entrada en China había sido correcta y llevábamos como garantía nuestro sello en el pasaporte, de eso no cabía ninguna duda. La gestión se presentaba un tanto compleja, pero este segundo guía era veterano y astuto, y sabía navegar por estos mares. Ahí se jugaba su prestigio y su siguiente trabajo, y el problema se resolvió enseguida, y nos incorporámos aliviados al grupo, que estaba en espera, paciente, para seguir juntos nuestras andanzas. Ya os expliqué que formábamos una UNIDAD, un solo cuerpo viajero.
-A todos nos afecta lo de todos-

Este grupo era muy resolutivo, un grupo de viajeros curtidos, intuitivos y prácticos, no-ovejunos, y un tanto rebeldes, intrépidos y aventureros de vida, cuyos perfiles habían pasado la criba del propio viaje, un viaje de China con extensión de la CAM, que no era cualquier cosa. Dormíamos poco y vivíamos mucho, con una intensidad retadora que ya el último día nos pasaba factura, pero contentos de haber vivido toda una experiencia. Ya habría tiempo de descansar y recuperarnos en nuestra querida España.


El vuelo salió con retraso por WEATHER CONDITIONS. “Parece ser que nos espera lluvia” dijeron algunos compañeros. Menos mal que llevábamos los chubasqueros preparados, y a mano.
Suavizamos la espera en un Starbucks, donde disfruté de un hot hojicha tea and creamy latte. Observo que todas las instalaciones del aeropuerto son masivas, modernas, titánicas, inmensas, limpias. Así es China. Una vez sentados en el avión, dispersados entre pasillos, sale nuestro vuelo a las 14:30h. Me ha tocado estar entre dos chicos chinos jóvenes. El de la ventana lee una revista especializada. El de la izquierda es un guapo y simpático azafato, que forma parte de la tripulación, vestido con su reglamentario traje azul marino y su camisa blanca. Cuando nos traen el picnic del catering, tenemos agua de coco, una palmera blandita, unos crispis saladitos de arroz y un té jazmín calentito que sabe de maravilla. Ummm¡¡ nos viene muuuuy bien. Los pasillos del avión doméstico son muy estrechos, de menos de dos pies, pues he sacado mi pie de talla 38 y mide pie y medio de pasillo. Menos mal que las azafatas son bastante delgadas. Sufrimos fuertes turbulencias antes del aterrizaje en Hangzhou, pero lo esperábamos, ya nos habían avisado del tiempo allí.
LLEGADA A HANGZHOU. Música relajante en el aterrizaje y el fu-fú que intuyo que nos adormece. Apenas veíamos por la ventanilla a causa de la niebla y de pronto un chico joven se levantó imprudente cuando casi tocábamos tierra. ZUÓ ZAO¡¡¡ ( Siéntate) Gritó inmediatamente mi wapo azafato, contundente, y el chico se sentó a la orden como un rayo. Pero entonces…¡¡Realmente viajaba sentada con un poli, ¿no?!!
El aeropuerto tiene 4 terminales, como en España. A la salida sentimos mucha humedad, nos esperaba una sauna de 23 a 30 grados y nuestro tercer guía, un “plátano”, como los chinos llaman a sus compatriotas, que son chinos por fuera pero que están occidentalizados por haber vivido durante años en otros países con costumbres de los blancos. Amarillo por fuera y blanco por dentro, pues este guía había vivido 17 años en España. Pero…hablaba fatal, y nos costó mucho entenderle, nos levantaba dolor de cabeza tanto esfuerzo. Muchos compañeros desconectaban de las explicaciones y yo terminé haciéndolo también. ARMÓNIAS,..mis compañeros recordarán. Hasta que descubrimos que nos llevaba al Templo de las seis armonías.

Hangzhou es la joya cultural de la costa este de China. Capital de la provincia de Zheijiang, es por tanto la ciudad más grande. Se sitúa en las riberas del rio Qiantang, cerca de su desembocadura, y a la cabeza de La Bahía de Hangzhou. Cobró relevancia por ser el extremo sur del gran Canal.

Ése día algunos compañeros tuvieron que comprar un paraguas. Nos estrenamos en esta nueva ciudad yendo por la tarde a un paseo en barcaza por su idílico Lago Oeste, casi pintado a mano, de paisajes clásicos y serenos de agua, con pagodas y bruma, y con rincones románticos y poéticos. Me recordaba a mi nombre chino AN SHUE YUE, que significa “la serenidad del reflejo de la luna en el agua”. Mi querida maestra C.W. me lo eligió. No estaba programado así, pero por el tiempo lluvioso, pagamos estos billetes extras y nos refugiamos en la barcaza. Luego salió el sol y el paseo escénico fue espectacular, con preciosos efectos de la luz. Es patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la ciudad yace en el delta del río Yangtsé. La dinastía Sui construyó el gran canal y la muralla. Tiene tradición de ser Centro de Comercio, especialmente de porcelana y textiles, y últimamente de maquinaria y electrónica. Marcopolo en el S XIII visitó la ciudad y dijo de ella que era la más suntuosa y elegante del mundo. Fue saqueada por piratas, ocupada por Japón. Y en septiembre de 2015 se le otorgó la celebración de los juegos asiáticos de 2022. Si os suena el empresario Jack Ma, fundador de Alibaba, actualmente el hombre más rico de China, tiene aquí el Departamento de Ma, similar a Silicon Valley en EE.UU.



A la caída de la tarde nos esperaba un paseo por su calle peatonal Hefang y la visita a la antigua y alucinante farmacia Huqing. Iba a ser un tiempo libre de compras antes de irnos a cenar en un restaurante de la zona. Esta calle ofrecía todo el abanico cultural por la que este lugar es históricamente famoso. Podías encontrar prácticamente de todo en esta vibrante vida comercial tradicional.


CALLE PEATONAL HEFANG. FARMACIA HUQING y PUESTO DE VENTA DE SELLOS. Mi mejor momento en China.
La arteria histórica y comercial más animada de Hangzhou nos ofrecía edificios de dinastías pasadas llenos de puestos de artesanía, farmacias tradicionales y comida callejera.
FARMACIA HUQING. No puedo explicaros la emoción que sentí al entrar allí: era como volver a casa. Para mí la reencarnación es un hecho, como para la mayoría de la población china, y tuve la sensación que en alguna de mis vidas éste había sido mi sitio. WAUuuuuuuuu¡¡¡¡ Ése despliegue de tarros, de cajones, de etiquetas, de olores,…era alucinante. Las farmacéuticas estaban en su papel pesando y dispensando los remedios a gentes que compraban sus medicinas habituales, era un sistema aceptado, respetado y milenario, cuya efectividad no se ponía en duda.
Según una máxima china: EL MÉDICO SUPERIOR ES EL QUE PREVIENE, EL MÉDICO INFERIOR EL QUE CURA. Así es su enfoque y su filosofía de vida, con la que estoy totalmente de acuerdo. Nuestro mundo occidental se encabezona en curar y cronificar, cuando el foco, la verdadera raíz, debería estar en prevenir. Que tu comida sea tu medicina.
Me enamoré de un martillo medicinal que engrosa en casa mi botiquín. Conservé mi ticket de compra por si en aduanas internacionales ponían alguna objeción: decidí que mis souvenirs, los regalos para mis personitas alquímicas, iban a ser bolsitas tradicionales de medicinas, y así podrían “oler” cómo olía esa súperfarmacia. La bolsa de los regalos vino de vuelta a España en el compartimento del avión, con un olor muy peculiar a pesar de venir tres veces precintado, un olor que aceptas o rechazas. Los pequeños regalos encantaron a sus nuevos dueños.



EL SELLO. Tenía claro que yo no me venía de China sin un sello de piedra, aunque no os lo puedo justificar de ningún modo: era una corazonada.
Cuando llegué a esta calle y ví el puesto, sentí que era allí, y tuve que hacer malabares para acordar por gestos y sonrisas, en un lenguaje no-verbal, cuál era el que tenía que elegir y qué poner, y además, que me lo fueran haciendo en los escasos 10 minutos que tuve para la compra. Me pilló sin dinero, ( ya casi no se usa efectivo, sólo wechat o alipay) pero mi salvador, mi compañero E., generosamente me acompañó para adelantar el pago. Mil gracias.
Os muestro orgullosamente en las fotos el puesto de artesanía y mi sello junto a la pasta de cinabrio rojo para su uso, necesario para validar documentos, caligrafías y pinturas chinas.
Desconocía que Hangzhou es el corazón de la tradición del grabado de sellos en China, destacando por albergar a la prestigiosa Sociedad de Grabadores de sellos de Xiling, fundada en 1904 y clave para que este arte fuera declarado Patrimonio inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2009. Sin querer, había dado en la diana, no había mejor lugar.


Hubo momentos divertidísimos, surrealistas, que hicieron las delicias de los vendedores, además de las nuestras. Compramos curiosidades difíciles de explicar, y además, té verde “Longjing” por excelencia de esta zona y cerámica de calidad. Dulces y artesanos trabajando a la vista nos deleitaron en el recorrido.

Nos venía bien cenar y descansar tras las compras y el intenso día. Aprendimos que los palillos blancos son para verdura y los negros para carne.
Llovía bastante y corrimos un tramo pequeño hasta el autobús, que nos llevaría hacia nuestro nuevo hotel de 5 estrellas para hacer el checking.
Nuestra habitación fue la 1012. Abrazaríamos la cama con delirio, no sin antes tomarnos unos gintonics en su bar cuando estuviéramos instalados. Las bebidas vinieron acompañadas de unos cacahuetes tostados que estaban bueníiiisimos. Mañana desayunaríamos a las 6:30 h y teníamos marcada las 7 y 20h para salir con las maletas. Cogeríamos tren con destino Suzhou…
Día 8. Jueves 4 de junio de 2026. Pagoda de las seis armonías y tren de alta velocidad desde Hangzhou con destino Suzhou. Hotel de los lotos y Templo Hanshan donde hay que tañir la campana.
Os muestro algunas fotos del hotel, para que juzguéis por vosotros mismos la calidad de sus instalaciones. Se habían alojado en él 130 embajadores de todo el mundo. Aquí tenéis las vistas desde nuestra ventana de día y de noche, con sensaciones tan distintas,…






Las decoraciones en las salas de desayuno son al gusto refinado oriental, a mi entender muy finas y bonitas. ¡¡Me encantan!!



Tras el desayuno, abandonábamos nuestro elegante hotel. Hoy estaba programado el viaje en tren de Hangzhou a Suzhou, algo más al norte, una distancia que lleva unas dos horas en coche. Cogeríamos tren de alta velocidad y habría que pasar de nuevo todos los controles de seguridad.


Visitábamos la Pagoda de la Seis Armonías de camino a la Estación de Tren. Un faro fluvial de 60 metros de altura, que según la leyenda se hace cerca del río para protegerse de la serpiente blanca, de los demonios de los rios, y avisar de las inundaciones con el tañir de las campanas.
Después de poner sellos y comprar algún relicario, ahora sí que dejábamos atrás Hangzhou, la ciudad hermanada con Oviedo en España, para irnos a Suzhou, la más tradicional de nuestras visitas.



El grupo fue informado que viajaríamos todos juntos en el vagón 5.

