Ángeles Lozano

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INDIA Y SUS CONTRASTES

TERCERA PARTE.- Abhareni, Fatehpur Sikri y Agra. Días 6-7-8

Día 6. Sábado 17  de mayo de 2025. Salimos temprano hacia Agra. Teníamos por delante 240 km de carretera india dentro del circuito llamado triángulo de oro en India. Visitaríamos el pozo escalonado y la ciudad fantasma, y dormiríamos en Agra, la ciudad del Taj Mahal.

Saliendo de Jaipur llevamos un vendedor a bordo de bolsos y billeteras de piel de dromedario (una sola joroba) y de cabra, las manufacturas típicas y tradicionales de familias en la zona.

Cuando llegamos a la pequeña aldea de Abhaneri y nos dijeron que íbamos a visitar una “cisterna”, nunca imaginamos que nos íbamos a encontrar esta impresionante construcción, lo que hoy en día sería una gran obra de ingeniería y conocimiento mogol. Quienes construyeron el pozo escalonado Chand Baori en el siglo IX sabían muy bien lo que se hacían. Nos quedamos de piedra.

A la salida, había un templete pequeño y abierto donde los devotos subían a rezar, bajo un árbol, con sus ofrendas centrales. Estaba lleno de avispas naranjas que acudían a las frutas, pero ellos no las esquivaban, oraban entre ellas sin inmutarse. Ver para creer.

Los pozos o baoris son arquitecturas comunes en India para recoger agua de lluvia, pero éste es considerado el mayor pozo escalonado de India y de los más profundos del mundo. Es un monumento que no era muy visitado hasta tiempos recientes y estaba un poco abandonado. Los miles de escalones de este gigantesco depósito de agua impresionan, sobre todo pensando en la fuerza y equilibrio de aquellos que tenían que llenar sus cubos  bajando y subiendo los 13 niveles, una friolera de 3.500 escalones¡¡ Un patrón geométrico preciso y simétrico, que no te deja indiferente. En este templo se celebran actualmente cultos y rituales religiosos custodiados por las imágenes de dioses como Durga, Mahishasura Mardini y Ganesha. 

Una curiosidad es que cuenta con un túnel secreto de escapada de 17 kilómetros de longitud, por si eran atacados. Tódo lo hacían a lo grande, estos mogoles, jajaja.

Justo enfrente se encuentra un templo bastante destruido, pero que debió ser muy especial. Le sentía muy potente y cargado, aunque fueron sólo unos minutos los que estuvimos, justo para  rodearle y tomar la foto que os muestro. Templo dedicado a Harshat Mata, la diosa de la alegría y la felicidad, donde se realiza un festival anual al que acuden numerosos comerciantes y devotos de todas los lugares cercanos.

Os voy a dar unas pinceladas de esta etnia y de su cultura en general. Nos las explicaron de camino a Agra. Los nombres de esta zona que nos van a ir referenciando es India, Indostán y Marán. En el siglo XVI gobernaron los afganos y después los mongoles, en Agra y Delhi principalmente. Custodiaban caravanas de sedas, marfil, plata, oro, especias…

Por la carretera vamos pasando pueblos, que tienen puestos de caña de azúcar. Debe ser muy popular, veo las cañas aplastadas por una especie de rueda donde las introducen, e imagino que extraen el jugo dulce para beber. Sólo nos faltan 50 km para llegar a Agra, y empieza a llover. Nuestra visita a la ciudad fantasma de Fatehpur Sikri la haremos bajo la lluvia, en ráfagas caprichosas de agua que comienzan o paran bajo nuestras cabezas.

Una lluvia suave y refrescante nos permitió ver la ciudad erigida por el emperador mogol Akbar entre 1571 y 1573 desde otro prisma. Patrimonio de la Humanidad, significa la Ciudad de la Victoria, y fue su capital durante sólo 10 años. Es un complejo de monumentos y templos,  siendo Fatehpur Sikri  la primera ciudad planificada de los mogoles, caracterizada por magníficos edificios administrativos, residenciales y religiosos, compuestos por palacios, edificios públicos, mezquitas y zonas de vivienda para la corte, el ejército, los sirvientes del rey y toda una ciudad.

La ciudad era originalmente de planta rectangular, con una cuadrícula de caminos y callejones que se cortaban en ángulos rectos, y contaba con un eficiente sistema de drenaje y gestión del agua. Se ubican en el centro de la ciudad el bloque administrativo, los palacios reales y la Mezquita Jama Masjid. Los edificios están construidos en arenisca roja, vimos muy poco mármol. A la entrada, El Diwan-i-Am (Sala de Audiencias Públicas) está rodeado por una serie de pórticos y jardines. Hay baños, obras hidráulicas, establos y la torre Hiran. Arquitectónicamente, los edificios son una hermosa fusión de estilos indígenas y persas. Se dice que en la Casa de la Moneda y la Casa del Tesoro hay losas deslizantes que ocultaban sus tesoros.

Era el momento de resentir el lugar y admirar su belleza.

Contentos, llegamos a Agra. Plantas de  albahaca y ficus veíamos en las ventanas, ellos las consideran plantas sagradas. 

Nos instalamos en el Hotel Clarks Shiraz y desde nuestra ventana, entre un cielo nublado y fresco, veíamos al fondo el Taj Mahal. No todos los días se tienen esas vistas. Mañana visitaríamos una de las maravillas del mundo, pero por hoy tocaba estirar las piernas en un paseo y llegarnos hasta el bazar, una zona de compras donde adquirir t-shirts de un buen algodón indio,  prendas infantiles y regalos. La vuelta la hicimos en un tuc-tuc indio, el cansancio empezaba a notarse. Aún así tuvimos tiempo en la tienda del hotel de comprarnos unos saris, mañana nos ibamos a vestir para la ocasión y en las fotos del Taj Mahal luciríamos como la gente local, con sus mismas prendas.

Pero a veces la vida te da sorpresas, y son oportunidades únicas, trenes que pasan. Cuando estábamos cenando oímos música y fiesta en una de las alas del hotel, pero era una fiesta particular y muy privada de clientes indios, ricos, donde no teníamos cabida los turistas occidentales. Eran familias indias alojadas en el hotel que estaban celebrando una boda de varios días. Esta noche en concreto tenían la pre-boda.

Yo dejé a mis compañeros en los postres y me subí a la habitación; una ducha me sentaría bien y un poco de descanso hasta el día siguiente: no me quería perder la clase de Yoga que teníamos a las 6:00h de la mañana. Vuelvo a deciros lo mismo, jajaja, no todos los días se puede hacer yoga en Agra.

Pero una llamada inesperada me sacó de la ducha: “Estamos dentro”, me dijeron. “Nos han invitado a pasar, no te lo debieras perder.”

“Voy”, fue mi respuesta. Ni me lo pensé. Ipsofactamente estaba yo en la sala, vestida de nuevo, agradeciendo en inglés la invitación que  nos habían hecho para participar en su fiesta. Rehusamos cortésmente los ofrecimientos que nos hacía el padrino de bebida y comida, viandas desplegadas en la sala contigua. Ya nos parecía suficiente el estar presentes.

Pero la madrina me cogió de la mano, y yo me dejé llevar: no querían que estuviéramos arrinconados, y nos llevó a mi grupito de mujeres al centro de la sala, por si queríamos bailar, y así lo hicimos, la música era moderna y pegadiza. Fue un momento muy mágico, y único como experiencia. Desde aquí agradecerles su hospitalidad, haciéndoles este pequeño homenaje.

Día 7.Domingo 18 de mayo de 2025. Dormí rápido, jajaja,…Preparada para clase de yoga a las 6 a.m. Y no fui la única, los compañeros de la fiesta allí estaban, campeones todos.

La traducción del guía para el grupo fue necesaria, pues la profe sólo hablaba inglés. Los mosquitos despertaron también, y fue necesario recordar la loción antimosquitos, para evitar males mayores. Una picadura en la India no es lo mismo que una picadura en España.

Una vez desayunados y vestidos, salíamos temprano (8:30h) preparados para Taj Mahal, evitando mochilas y palos selfies. Iban a ser muy estrictos con el control de entrada. Las mujeres revisadas por mujeres militares y los hombres, por hombres militares, como podéis ver en la foto. Las mochilas de este grupo de escolares fueron registradas una a una.

Desde el autobús nos trasladaron hasta los controles en unos tuc-tuc automáticos. Claro contraste con los que hasta ahora habíamos utilizado en las calles, viejitos y precarios.

Ya la antesala del Taj Mahal, la Darwaza,  te prepara para LA EXQUISITEZ en su máxima expresión.

El lugar como véis está abarrotado, son personas de todos los rincones de la India, locales. Éramos de los pocos extranjeros en toda esta vasta extensión, y muy requeridos para hacernos fotos. Ya estábamos familiarizados con ello.

Era muy temprano la visita, pues a las 12:00h de mediodía no se aguanta ni la temperatura  ni la humedad, el rio Yamuna está a la espalda del mausoleo.

Descubrí mis ojos llenos de lágrimas al traspasar el umbral de la portada principal. Estaba llorando…Luego descubrí que nos había pasado a unos cuantos. La belleza y elegancia al natural es indescriptible, no importa las innumerables veces que hayas visto sus fotos. Al natural, y con su perfecta simetría, cobra vida y presencia. Se emplearon 22 años , unos mil elefantes y 22.000 personas para gestar esta maravilla del mundo, ejemplo de arte mogol. Mármol blanco translúcido de la mejor calidad, con incrustaciones de 43  semipreciosas de colores y gemas: cornalina o carnelia, lapislázuli, zafiros, turquesas, malaquita, jaspe, mármol amarillo, oro … Con ellas se consiguen crear intrincados diseños florales, geométricos y caligráficos. El mausoleo atrae a entre 7 y 8 millones de visitantes cada año y en su interior descansan dos cuerpos en dos tumbas, la del amado Sha Jahan  y la de la amada Mahal. 

Rodeamos las tumbas en el interior, pero estaba prohibido tocar, sentarse, hacerse fotos y entretenerse mucho. Buscamos hacernos la foto típica del banco, la que todo el mundo quiere, la que se tomó Lady Di en su visita. Fue divertido interactuar con el pueblo indio.

Como todavía teníamos tiempo hasta la hora de comer, nos llevaron a decorarnos las manos con henna, toda una tradición arraigada en este país. 15 días nos duraría, dijeron. No llegó a 9, jajaja

Tras la comida en el hotel, algunos de nosotros hacíamos la salida para el Red Fort, el inexpugnable Fuerte Rojo de Agra.

Se accede a este impresionante complejo a través de la “puerta Amar Singh”, y entras en un palacio amurallado y rodeado por el río Yamuna, que es a su vez un impresionante conjunto de Palacios y edificios señoriales.

Para no confundirme con el Fuerte rojo de Delhi que ya visitamos, le he fijado en mi memoria como el Fuerte de los dos colores de Agra: primero es todo de arenisca roja, y de pronto te encuentras en el Khas Mahal, la zona blanca de mármol, que te traslada al Taj Majal que habíamos visto por la mañana.  Allí vivieron las hijas, y desde allí se contempla el Taj Majal y sus jardines, y de allí os muestro un pequeño detalle que me gustó muchísimo: una fuente baja labrada en el interior de una sala con incrustaciones, llamada  Musamman Burj.

Está considerado Patrimonio de la Humanidad desde 1983 y tiene construcciones que  datan del reinado de Akbar y otras de su nieto Shah Jahan, como la residencia real dentro del fuerte.

Estábamos empapados por el excesivo calor de la tarde, y nos vino muy bien marcharnos para tomar agua, refrescarnos en nuestro autobús y asistir a un taller de cocina india.

Nos recibía una auténtica familia india en su casa, y nos enseñaron a hacer un té chai delicioso con leche sagrada y unos aperitivos sencillos muy buenos con harina de garbanzo, cebolla y especias. ¡Al principio pensamos que eran chopitos, jajaja!

Con Sami, la abuela azul, me entendí a la perfección; ella entendía mi inglés cortés y me rellenaba la taza hasta arriba con el delicioso té que nos preparó. El mejor que he tomado. Nos despedimos de manera espontánea, casi a hurtadillas del grupo,  uniendo las dos nuestro tercer ojo. Fue un momento mágico, no hay barreras culturales cuando el corazón entiende.

Volvíamos al hotel después de este día tan intenso colmado de experiencias inolvidables. Allí estaba en la puerta el rolls royce de la boda. ¡Se me había olvidado! Cuando cenamos y subimos al bar de la última planta para tomar unas copas de despedida, pudimos contemplar desde los ventanales el jardín donde habíamos practicado Yoga en la mañana, ya convertido en una de las zonas de la celebración.

Ya en la habitación y tras un duro ejercicio de pesaje de maletas, nos abandonamos al sueño. Mañana volveríamos por carretera desde Agra a Delhi para coger un vuelo interno con destino a Benarés. 

Advertiros que sólo dejan viajar las compañías indias con 15 kilos por maleta y 7 kilos en el equipaje de mano, frente a los 23 kilos por maleta que traíamos de España en el vuelo internacional. Hubo ropa y material que todos dejamos en armarios, en recepción o que regalamos a los empleados de la tiendas del hotel. Pero lo que yo tenía claro es que el sari de fiesta verde esmeralda que me había comprado, se venía conmigo, jajaja . El exceso de equipaje se pagaba carísimo en el aeropuerto.

Día 8. Lunes 19 de mayo de 2025.  Hoy era un día de medios de transporte. Desde Agra salíamos de vuelta a Nueva Delhi en nuestro autobús-casa, para enlazar con nuestro vuelo de la compañía Indigo.

Con nuestras maletas listas, y con el pesaje hecho, nuestro grupo salió ufano hacia la capital, pues si todo iba según la programación, al final del día estaríamos pisando tierra sagrada: Benarés, también llamado Vanarasi, nos recibiría.

Hicimos una parada técnica de vuelta a Delhi en un pueblo llamado MATURA. Allí nació KRISHNA, la octava reencarnación del Dios VISHNU, Dios del AMOR. Os sonarán para relacionarlo los seguidores de Hare Krishna, vestidos de naranja azafrán, devotos renunciantes a los placeres materiales y en búsqueda de la verdad espiritual.

Yo estaba obsesionada con evitar los monos, que campan libres por distintas partes. Pueden ocasionarnos un problema serio, con una mordida, un robo, o cualquier otra reacción imprevisible con su fuerza. Otros compañeros no lo ven así, viven más relajados este tema.

Pero la cuestión es que mientras unos visitaban el TOILET o CONVENIENCE y otros tomábamos  tranquilos un costa café, otro gallo cantaba dentro del autobús: algunos descarados pretendían subirse y revisar o robar en nuestras pertenencias. El ayudante del conductor evitó el desfalco. Aquí le veis pillado infraganti arriba de las escaleras, y otro al fondo preparado para subir. 

Llegábamos felizmente a Delhi y su aeropuerto, la contaminación nos envolvía. De temperatura, 34º, pudiendo llegar a 39º máximo. Una diferencia horaria de tres horas y media con respecto a España. Si en India eran las 11:06h a.m., en Madrid era más temprano, las 7:36h a.m.

Teníamos que cruzar entre un montón de coches, y recordamos el consejo que nos dieron desde el primer día: no corras, cruza despacio, tienes que dar tiempo a que te sorteen. Es decir, TÚ no cruzas; ELLOS te cruzan. Nos cruzó un chico en bici con unos fardos gigantes de algodón blanco. Madre mía, en el circo del sol…¡hacen menos equilibrio!

Llegamos a Vanarasi a las 16:30 h tras una aduana complicada de nuevo ( mecheros, batteries,…lo que ya sabéis) y un sencillo vuelo. El Hotel AMAYAA nos dispensó nuestras habitaciones. Un paseo, algunas compras, la cena y a dormir. El cansancio hacía mella y mañana había que estar de pie muy, pero que muy temprano.

En la CUARTA PARTE os lo explico. Ese día SÍ que fue MARAVILLOSO.

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