CHINA, EL GIGANTE ASIÁTICO
SEGUNDA PARTE.- Beijing y Xian. Días 3, 4 y 5

Día 3. Sábado 30 de mayo de 2026.
Esa mañana en Aranjuez era una fecha señalada, la fiesta de nuestro patrón San Fernando. Pero increíblemente había dormido en Beijing.
En el comedor encontrábamos en nuestro desayuno una gran oferta, incluso tuvimos oportunidad de tomar churros chinos. A las 5:10 a.m. ya amanecía en la habitación, y mi meditación diaria fue un tanto “arqueada”. Os pongo foto de la monumental vista de una de las siete estaciones de tren de la capital que veíamos desde nuestro ventanal del dormitorio. En Beijing estaba programada la visita de la CIUDAD PROHIBIDA, y también uno de mis sueños, una auténtica Academia de Medicina Tradicional China.
Salimos con nuestro autobús-casa itinerante por una avenida que nos recordaba a la Castellana en Madrid. Todos los vehículos son eléctricos por ley, y el tráfico rodado es silencioso, ordenado, nuevo y limpio.
Hoy ya nos mezclaríamos con los turistas orientales y viviríamos de primera mano la inmersión cultural. Somos muy escasos los turistas occidentales, y les resultamos bastate exóticos, especialmente los hombres con grandes bigotes.
Piensa que tú no sabes chino y ellos no saben inglés. Los carteles están prácticamente en chino como única opción, por lo que no te llega información extra. Dependes de lo que veas, sientas e intuyas, junto con lo que te transmita el guía local de turno y lo que sepan los compañeros. En una ocasión me despisté en uno de los restaurantes y me metí hasta casi su cocina, en un descuido suyo mientras ellos comían reunidos en un rincón del comedor. No daban crédito, jajaja.



En este viaje no tuvimos suerte con los tres guías locales, hemos suspendido a todos en la encuesta final que nos pasa la Comunidad de Madrid una vez finalizado el viaje. Lamentablemente no tuvimos ni el sostén ni el enriquecimiento que te aporta un buen guía local. Su español no era para tirar cohetes, pero fundamentalmente su carencia estaba en la falta de interés por enseñarte todo lo posible, de nutrirte, a no ser que te apuntaras a la excursión “extra” inventada que te iban a ofertar. Y estamos hablando de unos 22 euros por persona. En general no entramos en ese juego, y por tanto, se reservaron sus explicaciones. Piensan que somos ricos y quizá algo ilusos. En algún caso, fue muy descarado su posicionamiento de que somos “negocio fácil”… Siento ser tan crítica, pero así lo siento y libremente lo transmito a mis lectores y futuros viajeros. Y os aseguro que no he sido la única con esta opinión.
Pero no debo dejar que un sólo árbol no me deje ver el bosque, claro está. China vale la pena visitarla de la A a la Z, a pesar de sus “contratiempos”. Es todo tan distinto…
La Ciudad Prohibida es el complejo palaciego más grande del mundo, y hoy en día Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Tan extenso, 72 hectáreas sin plantas ni árboles, con una construcción monumental que requirió el trabajo de más de un millón de personas. Teniendo en cuenta que las dinastías reinantes destruyen sistemáticamente lo construido de la anterior por “mala vibración”, hay una trabajo descomunal acumulado en este patrimonio. Pregunté por los materiales, siempre me interesan. La sabiduría y conocimiento de esta cultura merece todos mis respetos y sabía que ellos iban a utilizar lo mejor y lo más conveniente. Como minerales, destacar el mármol blanco y el jade. Se empleó la madera de castaño en su construcción y la madera noble de sándalo en los muebles imperiales.

El ser sensitiva tiene sus ventajas, pero también sus desventajas, pues mi percepción se traslada a otro plano y no puedo ver o disfrutar lo que le llega a un visitante ordinario. Eso mismo me pasó a la entrada de la Ciudad Prohibida. La espera fue breve en la zona preliminar del complejo, aunque ya abrimos nuestros paraguas para resguardarnos del sol. Un chequeo habitual de pasaportes y mochilas, y ya accedíamos autorizados al territorio prohibido, donde el ciudadano de a pie del siglo XV ni soñaba con entrar. Sirvió como hogar oficial de 24 emperadores de las dinastías Qing y Ming, y el diseño del recinto sigue la cosmología tradicional china y los principios del feng shui. Sé que no recuerdo cómo era la postal una vez que atraviesas la puerta de entrada. Me sobrecogí. Sólo recuerdo que me paré y estudié mi cuerpo, como si estuviera metida en un vórtice y en un portal energético. “Estas puertas están selladas”, dije. Había un eje muy fuerte allí, y un poco aturdida, tuve que sobreponerme y llevar el rítmo del grupo, nos iban a dar a la sombra instrucciones importantes.
En las visitas, en todas, el guía nos tiene que marcar un lugar y una hora de encuentro si tenemos tiempo libre en los recintos, o en su defecto, tienes que seguir su banderola y no perderte ni distraerte entre tantísima gente. Has de ser consciente de que es una visita en UNIDAD, conformamos un sólo cuerpo viajero, y cualquier despiste o retraso de uno de los miembros de nuestro grupo español afecta al calendario y al éxito de nuestras visitas. No todos los participantes son conscientes de ésto, y pueden crear un problema serio al grupo. Luego os contaré una anécdota en Xian al respecto.

El punto caliente de la Ciudad Prohibida era para mí medir con mi péndulo la garra del león de Fu y tenía mucha ilusión por tener la experiencia. Custodian el lugar una pareja de leones guardianes, el león hembra con su bebé bajo la garra y un león macho, el león Fu que sujeta bajo la garra la FLOR DE LA VIDA, un patrón de geometría sagrada que se expande en una red hexagonal simétrica, patrón perfecto de la naturaleza, que se replica en distintas culturas a lo largo del mundo y que supuestamente no han tenido contacto entre sí. Una auténtica incógnita. Se dice que simboliza la creación, la unidad del cosmos y el orígen de todas las formas. Son 19 circulos idénticos y entrelazados, donde los 7 primeros conforman la semilla, y los siguientes circulos el huevo y fruto de la VIDA.
Es un símbolo milenario presente en el Templo de Osiris de Egipto, en el arte islámico, aquí en la Ciudad Prohibida,…etc. Leonardo Da Vinci y otros artistas y matemáticos la estudiaron profundamente.
Y la pareja de leones guardianes budistas salvaguardan el recinto, ahuyentan los malos espíritus y repelen las energías negativas. Había que medir, jajaja, se daban todos los componentes. Para mi sorpresa, los guías reúnen a los grupos en el león hembra, y el macho está despejado de visitantes. Dejé al grupo con un guiño cómplice a mi compañero y me acerqué lo que pude. El péndulo se clavaba, era un sitio especial. Igual me ocurrió en el edificio de las estancias del emperador. Por cierto, deciros que en aquellos tiempos el color dorado estaba reservado para él. Se le cortaba la cabeza a aquel que osara usarlo. Y también deciros que los eunucos eran los más cercanos al emperador en estancias. Vimos en los patios unas tinajas gigantes de bronce con agua, 308 unidades para que estuvieran a mano en caso de incendio. Se revisaban diariamente para que no estuvieran heladas.


Ya os dije que se construye con los principios del feng shui. Se veía al fondo una montaña, hecha artificialmente de cenizas, para que se pudieran cumplir todos los preceptos de los elementos. Las escalinatas tienen números de escaleras impares, pues se consideran celestiales y portan buena suerte. En los tejados había que fijarse en la simbología de “los pajaritos”, aves decorativas mitológicas.Vamos a ver al áve fénix simbolizando a la mujer y al Dragón, simbolizando al hombre. La famosa ausencia de aves naturales se debe a los diseños ergonómicos de las cubiertas con este fin, a sus materiales cerámicos resbaladizos y a los aromas disuasorios de pinturas y morteros. No se les escapaba nada a estos sabios antiguos.



Está muy extendido, especialmente en las mujeres, el vestirse de manera tradicional en ciertas ocasiones o visitas. Lucen sus estilosas vestimentas y amablemente se prestan a hacerse fotos. Nadie nos dijo que no, incluso algunas querían sus propios reportajes con los “exóticos” de nosotros para luego enseñarnos a sus familias o amigos. Aquí os muestro una de las pocas tiendas de souvenirs y accesorios para la visita que encontramos en nuestro viaje, justo a las puertas de la entrada oficial a la Ciudad Prohibida. Da un poco de vértigo tanto color rojo y tanta iconografía.



En el complejo palaciego, al igual que en las mansiones chinas, cada puerta, cada patio, cada estancia y cada muro marcaban un rango, un status. Líneas invisibles en un eje norte-sur que delineaban en su simetría un mapa de poder. Las habitaciones para los ancianos y ancestros estaban en la zona más profunda, la más prestigiosa y protegida; los sirvientes vivían en la parte más exterior, cerca de las puertas principales, que al abrirse no mostraban su interior abiertamente, sino que se apantallaban para que no se revelase la intimidad de su dinamismo. Entrar en la casa era moverse en capas de acceso y privacidad, ir de la mano de la autoridad que decidía dónde se te recibía, o dónde dormías. El lugar más libre era el jardín, escenario meditativo, teatral o literario, donde cada piedra, agua o vegetación no eran azarosos, tenían un significado y simbolismo dentro de unas vistas enmarcadas, repletas de belleza y elegancia.



EXPERIENCIA TRANS. Después de atravesar puertas, pabellones, patios, escalinatas,…de este complejo estábamos llegando al fin de la visita. Hicimos una bajada de escalinatas, encontrándonos en un patio exterior. Era una zona hundida entre los edificios y de pronto empecé a inclinarme. Uffffffff,… Saqué mi péndulo pues aquí me sentía mal. El péndulo estaba muy alterado y el ciertas localizaciones empezó incluso a girar levógiro. Me empezó un dolor de espalda enorme, y también de tripa, y empecé a caminar súper inclinada, ridículamente inclinada a los ojos de algunos espectadores, como si llevara y transportara una pesada losa. Me sentía ” como se sintieron”. Aquellos hombres que trabajaron esclavizados allí habían dejado la impronta de su sufrimiento. Aquí se excavó, y se transportaron materiales no a lomos de bestias, sino a lomos de las espaldas humanas hasta su agotamiento. Y pasaban hambre. Pero estaban sobretodo extenuados con el peso que les hacían transportar. No fue un metro ni dos los que recorrí; caminé en esa postura todo el recorrido hasta subir las últimas escalinatas que nos conducían al exterior. Allí la sensación terminaba. “Ellos”, quienes fueran, no salieron nunca del recinto.
Lo último que hice es tomar la fotografía que os he mostrado, pues no sabía exactamente dónde me encontraba. Investigando en archivos, creo que la última escalinata de subida que hice lleva hasta la llamada Puerta trasera derecha o Houyoumen.




Finalmente la visita concluyó, el calor pasaba factura a nuestros cuerpos y el autobús nos esperaba con agua fresca y aire acondicionado. Ya en la salida, tomamos la última foto junto a un rio artificial que se interna en la ciudad prohibida, y que ni siquiera habíamos visto dentro¡¡ Bueno, al menos yo, jajaja. Os dejo el mapa original expuesto en paneles de todas las profundidades del complejo.

De vuelta a nuestro autobús tras la experiencia en la Ciudad Prohibida, nuestro nuevo destino ahora era ir al Resturante tradicional a comer y después una visita indoors y fresquita a La Academia de Medicina Tradicional China.



Era un sitio tradicional y moderno, donde los pacientes locales vienen a consulta con sus problemas. Al mismo tiempo es un Centro de formación, y nosotros seríamos sus conejillos de indias por un módico precio, 30 yuanes. Los chavales, estudiantes, harían sus prácticas de masaje en nuestros pies. Todos nos apuntamos a la experiencia.


La sala de sillones y pufs la presidía el cuadro solemne de una Maestra de Medicina Tradicional China ligada al Centro, la Honorable Señora TU YOU YOU, Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2015. Parte del grupo no confiaba en este tipo de prácticas, pero ahí estaba yo de contraparte con una emoción contenida, respeto y confianza en este tipo de medicina. A mí me salvó la vida hace bastantes años , me puse en manos de una medicina que tiene 3.500 años de antiguedad, y sigo agradeciendo hoy en día las manos diestras y el conocimiento del terapeuta que me trató. (JL, gracias por estar siempre ahí cuando lo necesitamos.) Era mi momento de hacer homenaje a los sabios médicos y a la transmisión de sus conocimientos.
Entraron con barreños de agua bien calientes y toallas, y un sobre de hierbas que tenía que actuar en los poros de nuestra planta del pie, los más grandes de nuestro cuerpo. Creo que fueron 15 minutos de espera con los pies en remojo. Mientras actuaba en nuestros poros el preparado marrón, un Maestro de 92 años entró en escena.
Simpático y ágil, nos dió una charla y algunos consejos. Había vivido en Salamanca y hablaba español. Para mí fue fácil entenderle, pues estaba en primera fila y seguía su dicción entrecortada. Otros en la fila de atrás lo tuvieron más complicado y, lógicamente, desconectaron de lo que explicaba.
– COME LA MITAD, CAMINA EL DOBLE Y RÍE EL TRIPLE-
Nos dió consejos muy valiosos, oro en paño. Concluyó resumiéndonos los tres problemas que debes cuidar, y que os comparto. Primero, tus ARTERIAS, que estén limpias. Segundo, tu HIGADO Y TUS RIÑONES. Y tercero, que TU COMIDA SEA TU MEDICINA.
También nos dijo que las hierbas han de ser VIVAS, no cultivadas. Lo ideal serían como las que encuentras en Tibet, silvestres, vírgenes, que no tienen contaminación ni de aguas, ni de tierras, ni de aires. Nos pregunta con gracia si vamos a comer pato laqueado, que es delicioso,…pero que sólo hay que comer en ocasiones (muy grasiento). Nos explica que fácilmente por el pulso en MTC pueden saber si una mujer está embarazada, incluso si el bebé es niño o niña. Es fascinante.

Cuando salía de la sala, entró el Dr. Teng con sus asistentes, nos le presentó como el Vicerrector del Centro. Quien quiso tuvo sus servicios, su diagnóstico y pagó sus medicamentos. Unos quisieron, otros no, cada uno con su libre criterio. En China, nos dijo el Maestro, están igual de equiparados un doctor de la línea tradicional MTC que un doctor de la línea hospitalaria convencional. Ambos colaboran y se complementan. La MTC trabaja en la PREVENCIÓN, en lo que NO tiene que ser crónico. La Medicina convencional trabaja en lo espontáneo, como una caída,…etc. Pero los médicos de MTC viven de promedio, por estadística, 10 años más. Ahí lo dejo.
El masaje de los alumnos fue profundo y consistente, luego para terminar se palmeaba el pie. Una crema blanca alcanforada, tipo “tigre” impregnaba con su olor la sala y nuestros pies. El diagnóstico del Dr. Teng me trajo recuerdos de infancia, donde a mi médico de familia D. Jose Antonio le tenía que enseñar la lengua , y a mi querida sifú de Reiki Laura Fernández, que me enseñó cómo se tomaban los pulsos en la muñeca.



Os selecciono este cuadro de uno de los pasillos de la Academia, pues me parece precioso tanto el arte de la ejecución como la armonía que transmite.
LAS COMPRAS
Esta tarde la teníamos libre, y muchos queríamos acercarnos a un mercado. Las compras iban a ser primordialmente electrónicas, de tejidos y de pieles. Había en el centro items para todos los gustos, distribuidos en varias plantas. Las imitaciones “better quality” las tienen escondidas en pisos cercanos, hay chicos recaderos que van en el momento.

El mercado elegido fue el que está frente a la entrada N-West del parque del Tan Tien. Al igual que el año anterior en India, buscábamos ropa representativa para lucir al día siguiente en la Muralla China. Había casacas por unos 90 yuanes que nos iban a resultar ideales ( al cambio, unos 10-12 euros). Vimos un café en la puerta del mercado, echábamos de menos el café y los dulces de las sobremesas españolas, y también las charlas. Los clientes chinos en los restaurantes terminan de comer y salen de inmediato, no hay postres. Por otro lado, los chinos trabajadores del restaurante entran inmediatamente a retirar las mesas. Creo que no entienden muy bien qué hacemos los españolitos dilatando el tiempo en los restaurantes…Tampoco entendemos nosotros que siempre sirvan agua caliente con jazmín u otras hierbas en una jarra para comenzar las comidas. Ninguno del grupo sabíamos ni supimos la razón.
Para mi sorpresa, el hombre de este puesto del mercado me enseñaba en su móvil una foto mía y de mis amigos.
He de reconocer que me asusté un poco. Fui la primera en llegar, y él intentaba llevarme a su puesto. Yo recelaba. No sé hasta qué punto es legal o lógico que nuestro guía le enviara la foto de grupo que habíamos hecho horas antes con su propio móvil, foto que todavía nosotros ni habíamos visto, y que nos hablara de ese puesto en el mercado donde nos aconsejó ir.
Sospecho que se llevaba una comisión por todas las ventas que hiciera el vendedor de este nuestro grupo ahora identificado, pero claro, es sólo una corazonada. Nunca lo sabremos. También nos aconsejó otros puestos en la planta superior, éramos un blanco fácil.

Contentos con nuestras compras, llegó la hora de la cena y nos esperaba este bonito restaurante. Tengo apuntado pescado picante y berenjenas sabrosas. Me encanta cómo las cocinan.
Imagino que sería comida del norte, buenísima. Caminamos sólo 3 minutos desde el centro de compras y nuestros paladares disfrutaron. Era hora de volver al hotel, el día había sido intenso y mañana ibamos a ver uno de los ICONOS DE ESTE PAÍS: LA MURALLA CHINA. Os dejo una vista nocturna de la Estación frente a nuestro hotel.

Día 4. Domingo 31 de mayo de 2026

Seguíamos en Beijing, donde hoy visitaríamos La Gran Muralla China subiendo en teleférico a la zona Mutianyu. Visitaríamos un taller de perlas junto al Restaurante, y con los estómagos llenos pasearíamos por el Cubo de Agua y los alrededores del Estadio Nacional apodado ” El Nido de Pájaro”.
Ese día participaríamos a la tarde en una degustación y Ceremonia del té, y esa noche coronaríamos la visita a la ciudad degustando el típico pato laqueado pekinés.
Ondea en Beijing la bandera nacional. Los niños visitantes de Mutianyu la agitan en sus manos con pequeñas réplicas rojas que se venden como souvenirs. Son 4 estrellas menores las que acompañan a la principal y se barajan dos interpretaciones. Pueden ser las 4 etnias principales: Mandarines, Mongoles, Tibetanos y Manchures,…o…pueden ser los 4 pueblos: estudiantes, campesinos, obreros y soldados.
Fuimos madrugadores, y nos alegramos. Para subir a la Great Wall pasamos tres controles de pasaporte, lo que supone tres largas colas de espera. Al ser de los primeros, evitamos las colas, ganamos tiempo y pudimos hacernos las fotos y recorrer su tramo sin apenas gente, holgados. Que decir eso en China, es decir mucho. A medida que avanzaba la mañana, el tránsito por la muralla se complicaba. Nos dió tiempo saborear el paisaje, calibrar el trabajo mastodóntico que supuso labrar el material y construirlo, y hacernos las distintas fotos icónicas que harían historia en nuestras vidas. Quise anular mis cualidades sensitivas para no conectar con el lugar y con el sufrimiento que debe haber impregnado en ese lugar, una friolera de 21.196 kilómetros de recorrido.


Comenzamos la subida hacia el primer control por una avenida multicolor, una estela de sombrillas colgantes que ordenadamente nos daban sombra y protegían de lo que luego sería un sol implacable.Íbamos equipados para el ascenso con calzado cómodo y seguro, gorros, gafas de sol, sombreros, paraguas, y sombrillas, pero he de advertiros que si tuviera que volver a hacerlo cambiaría mis sandalias anatómicas y ajustadas por calzado deportivo, unas trainers atadas con cordones. El suelo de la calzada de la muralla es pura piedra volcánica, porosa, y sus escalones resultan irregulares y exigentes a nuestros ojos actuales, a pesar de lo meritorio del trabajo hecho para aquella época. Hay zonas inestables como los escalones y las rampas de granito rosa dispuestos en inclinación y laminados, donde es mejor llevar tu tobillo protegido de las superficies deslizantes. Están pensados para la nieve.
Nunca tuvimos problema con los baños, había por doquier en cualquiera de las visitas. Me parece muy importante este aspecto para un viajero, y creo que todavía no os lo había comentado. No temas si tienes problema de próstata o eres algo o bastante incontinente. Son numerosos, tienen papel y están limpios. Aunque en nuestro mundo occidental estos datos parecen obvios y evidentes, en viajes anteriores ya sufrimos algunas deficiencias, por lo que yo en China he estado encantada con respecto a los toilets. Eso sí, casi todos son tipo turco y tienes que adoptar posturas poco familiares, jajaja.

Eran las nueve y media de la mañana y ya estábamos en la Muralla. Una vez arriba y tomada la foto que queríamos los amigos juntos, nosotros 6 nos dispersamos. Unos quedamos más cerca del acceso de entrada, otros más valientes caminaron y se adentraron. Cada uno, a su rítmo. Lo importante era estar allí, respirando en una de las grandes maravillas del mundo.
Empezaron a llegar visitantes en gran número y los pequeños accesos se colapsaban. Fue inteligente salir de allí, eran las 12 de mediodía cuando salíamos del completo, pues nosotros ya la habíamos disfrutado y nos esperaban unas cervecitas frías en el bar de la salida, una vez que hubiésemos mostrado por cuarta vez el pasaporte y la cabina del teleférico nos hubiera salvado del tramo suspendido que teníamos que sortear.

Te montas y te bajas en marcha a la cabina de 8 personas, pero es sencillo. Tras el teleférico tienes que coger unos autobuses del estado, donde no se desperdicia un solo asiento, y te bajan definitivamente al inicio de Mutianyu, a la zona comercial, donde los antiguos habitantes que en su momento fueron despropiados de sus casas y terrenos, ahora tienen un negocio con el que vivir. Compramos objetos muy curiosos.

Las cervecitas y los cafés los pagamos con Alipay, se enfadan si ofrecemos Revolut. Dicen que no, que no,..que Card o Cash. No reconocen la Revolut como en otros países…Con las compras jugamos al regateo con una abuelita y su calculadora. Pero me dejé ganar. Pagué el doble de lo que luego pagué después en unos puestos más abajo en el más puro regateo al estilo chino. Pero es que la abuelita era demasiado anciana, demasiado mayor para estar ganándose la vida de pie, durante todo el día en el puesto. Y cuando apareció el abuelito,..ni os cuento. Así que me dejé ganar enseguida, sin ofenderla, con su cara de satisfacción de haber sido una buena vendedora y sacar su sustento.

Partíamos hacia el Centro de las Perlas. El tráfico rodado está plagado de motos, y como no os había hablado de las Motos abrigadas, creo que es un buen momento para presentároslas. Una imágen vale más que mil palabras. Vais a ver todo tipo de modelos y motivos, incluso algunas son de Louis Vuitton, jajaja. Todo un lenguaje motorizado.



En el Centro nos enseñaron a diferenciar entre perlas falsas y verdaderas, las cultivadas en mar o agua dulce. Vimos diseños maravillosos, y especialmente yo me quedaba fascinada con el montaje, pues ya sabéis la mayoría de vosotros que me dedico a hacer piezas de Gemoterapia activa.
Pusimos en nuestra piel crema facial de perlas y explicaron sus propiedades. Algunos compañeros y compañeras compraron envases. Allí mismo estaba el restaurante, nos fue fácil llegar…Y tuvimos una pequeña alegría…Hoy sí tendremos café aunque haya que pagarlo.
Había buffet libre en esta ocasión y fruta, y postre de Belén, Gyozas y MIKE TEA, que me encantó. ¿ Será té de jazmín con leche de avena, me preguntaba? ¿ O será té de Ceilán con leche evaporada, el llamado en Hong Kong té con leche “media de seda”?

Tras la comida fuimos en autobús a realizar una visita breve de 15-20 minutos al Estadio Nido de pájaro. Estuvimos por todos los exteriores, viendo los preparativos y los fans del concierto que se celebraría esa noche de música joven. comida, peinados, pegatinas, dispositivos policiales desplegándose,…Pasamos por el cubo de agua, hecho de plásticos, y llegamos a ua Casa de Té, a ver una ceremonia tradicional y a un punto de venta. Cómo no¡¡¡ Probamos té Oolong, jazmín, rosas, pu´erh y té rojo ( el que no tiene teína). Nos reímos con un dispositivo para servir el té que es un niño que hace pis,…nos mostraron tazas que varían el color con el calor, y nos mostraron con orgullo el té jazmín, la especialidad de Beijing.



Era hora de acercarnos al Hotel a descansar un poco y a darnos una ducha. A las 19:55h quedamos en el Hall del hotel. Hoy era el día de gala donde iríamos a cenar el Pato Laqueado.
Aprendimos y contrastamos diferencias con nuestra cultura y forma de vivir. Te enumero unas cuantas: por ejemplo, nos enseñaron cómo servir el pato cortándolo en finas obleas. Todas las botellas de agua llevan los tapones sin seguridad, las mesas son giratorias, no hay pan, ni tampoco cuchillos. Los cristales traseros de los coches son tintados y los delanteros semitintados, no puedes sacar foto a la policía, venden o cambian baterías móviles amarillas en todos los lados, hay atascos los lunes y viernes, los niños en las motos van sentados libres en distintas posturas, el vestir tradicional y adornar con farolillos rojos lo fomenta el estado, los números se expresan en gestos con las manos, y algo muy útil para el grupo, aprendimos la numeración y control rápido de un grupo grande por familias.(37 personas nos enumerábamos en 17 números)
Tomamos en el hotel unos Gin Tonics de Bombay Saphire, pero fue toda una aventura. Un camarero joven afortunadamente sabía inglés y eso nos salvó. Le fuimos conduciendo para poderlo preparar. Ninguno de ellos lo había hecho nunca.

Día 5. Lunes 1 de junio de 2026.
En la mañana, tras el desayuno, dejábamos el hotel para coger tren de alta velocidad con destino a XIAN, punto de partida de la famosa “ruta de la seda” y famosa especialmente por sus guerreros. A la tarde visitaríamos su muralla con recorrido por el barrio musulmán, viendo desde el exterior su mezquita. También descubriríamos el impactante ambiente de sus puestos callejeros de comida.

Tuvimos que empezar a pensar y a actuar como lo haría un viajero chino.
Primero: LA SEGURIDAD. ABANDONAR TU MALETA SIN VIGILANCIA, CON CONFIANZA. Yo que soy de Aranjuez y viajo desde jovencita continuamente a la capital, a Madrid, estoy acostumbrada toda mi vida a vigilar mi mochila, mi bolso, mi maleta, mi cartera,…de los malechores, que acechan especialmente en puntos estratégicos de viajeros, como Atocha o la estación de autobuses Méndez Álvaro. También, cuando era estudiante de filología inglesa tuve que contestar a preguntas incómodas en pasos fronterizos ingleses o españoles con respecto a la vigilancia de mi maleta, si me hacía responsable de su contenido o si en algún momento había perdido contacto con ella. Y ahora, tanto en el hotel de Beijing se abandonaban las maletas bajo una red, como en la gigante estación de tren de Beijing íbamos a abandonar relajadamente todas las maletas del grupo en un pasillo, hasta la hora de abrirnos los tornos para acceder al andén del tren de alta velocidad. Utilizando la expresión de alguien a quien adoro, esta actitud “te estalla la cabeza”, jajajaa. Es muy difícil cambiar de un estado de alerta habitual a un estado de confianza en tan poco tiempo. Pero estábamos en China, y hay robots-policía del tamaño de casi una persona patrullando por todos estos pasillos leyendo las caras de todos los viajeros, e infinidad de cámaras de seguridad desde todos los ángulos.
Segundo: LAS GRANDES DISTANCIAS. LAS ESTACIONES, AEROPUERTOS, PLAZAS,..TIENEN QUE SER ENORMES, GIGANTESCAS. Beijing supera los 21.8 millones de habitantes y Xian los 13 millones. Cuando llegáramos a Shanghai estaríamos hablando de 30 millones, la ciudad más poblada de China.
Los pasillos eran kilométricos, y tuvimos que acostumbrarnos a tirar de nuestras maletas rodantes como si fueran parte de nuestra estructura ósea. Tu maleta y tu persona conformában una pareja de baile. Baile en los pasillos, en los tornos, en las escaleras mecánicas, en los accesos exteriores hasta el autobús. El viaje a China de seniors en este formato no está hecho para cualquier viajero “senior”, lo advierto. Aunque las estaciones son vanguardistas, bien equipadas y de pasillos deslizantes, había varios desafíos, entre ellos el montarnos en el tren y la bajada cuando llegáramos a Xian: todo el intercambio de los viajeros de este tren de alta velocidad de entrada y de salida en Xian se haría en 3 minutos. Y éramos 37, con todas nuestras maletas y equipajes diseminados por los distintos vagones . Y además os recuerdo que en China no se habla inglés. No se podía perder nadie, ni quedarse rezagado, así que os aconsejo llevar vuestros traductores digitales o algún compañero al lado que sea vuestro traductor personal. La prueba he de decir que salió bien. Todos aprobamos. Habíamos llegado a Xian.

Ya llegábamos comidos a la ciudad, pues nos entregaron en el Border, en los tornos, nuestro picnic, que consistía si mal no recuerdo en un bollo tipo croissant, un tetrabrick de agua de coco, botella de agua dulce, bocadillo de pollo rebozado y unos crisps de arroz. A mitad de camino comenzamos a abrir nuestros paquetes. Alcanzamos una velocidad de 308 km por hora como la seda, ni un movimiento que obstaculizara comer en nuestros puestos.
Una curiosidad: no fui capaz de ver por mi ventanilla los túmulos de los que nos habían hablado: en las zonas rurales, más conservadoras, entierran a sus difuntos en túmulos a las afueras, pues ellos creen en la reencarnación, y es su costumbre.




Os dije que os contaría una anécdota, creo que fue aquí en Xian, pero también pudo haber sido en Hangzou. De ésto no se enteró nadie, fue una anécdota que no llegó a ser un problema.
Los grupos son variopintos en los viajes, y siempre hay algún caso de inconsciencia que hay que tutelar. Una compañera era de las que ” siempre tiene que ser la primera”, y hasta ahora le había ido bien. Es un perfil de viajera que el responsable tiene que vigilar, es una niña “chica” que hay que atar en corto en los momentos más críticos del viaje.
Teníamos que cubrir un tramo a pie por la calle, desde la salida de la estación hasta la zona parking donde nos esperaba el autobús-casa de esta nueva ciudad. Siguiendo al guía con su banderola y cruzando semáforos, el grupo se extendió mucho, como un tren de dos vagones, y ella se quedó en tierra de nadie, se perdió en la misma acera entre tantos chinos, que esperaban en distintas marquesinas a sus autobuses. Yo encabezaba digamos que el segundo vagón y ví su pelo, que contrastaba con el resto de personas en la marquesina. Le hice aspavientos, grité, y en su confusión y desorientación le resulté familiar, reaccionó y se sumó a nosotros, como si nada. Nunca reconocerá que se perdió, pero fue un rescate en toda regla. Imaginaros que esta señora, sola, que no hablaba inglés, con pocas luces por el aturdimiento, se nos pierde. Habría sido un problema serio para el grupo si al contarnos las 17 “familias” ella no estuviera. En China la habríamos encontrado, seguro, pero tras una aventura preocupante.




Había que aprovechar el día, y directamente el guía local nos llevó a ver un pequeño e insignificante tramo de la monumental muralla (desgraciadamente se reservó lo principal para “vendérnoslo” después), y luego llegamos al barrio musulmán, que fue una pasada. Todos los sentidos se te disparaban, colores, sonidos, olores a rica comida de lo más variado, sabores de calamares, manitas de cordero, panes, tés,…calles anchas, callejuelas estrechas junto a la mezquita,…reclamos de guerreros de Xian,…objetos y souvenirs típicos del lugar. Os he seleccionado la tienda de plata, con dragón plateado y efecto de niebla tan llamativo. Me resulta difícil seleccionarlas, lo reconozco, pues tenemos cerca de 2.000 fotos.






Por fín llegaríamos al Hotel, impresionante en su fachada y preciosas zonas comunes ( pero decepcionante y precario en las habitaciones). Nos instalaríamos y tomaríamos la cena allí mismo. Las cenas xianesas son MUY PICANTES, y el guía tuvo que insistir hasta 10 veces que nuestra cena NO LO FUERA. El cocinero no lo concebía. Sacamos nuestras últimas fuerzas para recorrer la zona y darnos una vueltecita por el barrio, donde había una especie de feria. Allí compramos cerezas a unos agricultores malhumorados, un dragón artesano de madera y el té por excelencia de la zona. Y nos fuimos a dormir, no sin antes descubrir el mejor bar que hemos encontrado en los hoteles, donde bebimos nuestros gintonics y comimos nuestros cacahuetes tostados. Nos quedamos con las ganas de que nos maquillaran y nos vistieran como chinas, el hotel ofrecía el servicio y pudimos ver incluso los trajes, pero no nos quedaba tiempo literal para hacerlo…
Mañana tendríamos una de las visitas más espectaculares de este viaje mayúsculo: EL YACIMIENTO DE LOS GUERREROS DE XIAN.
